El papa León XIV defendió el domingo 27 de septiembre en Lourdes la dignidad de toda persona enferma y la necesidad de acompañarla hasta el final. Lo hizo durante su encuentro con enfermos, voluntarios y profesionales del Accueil Notre-Dame, la casa que acoge a los peregrinos enfermos que llegan al santuario francés.
«No sois un peso»
A los enfermos les recordó que no son una carga para nadie, sino «el corazón palpitante de nuestra humanidad» y un tesoro para la Iglesia. Lourdes, subrayó, es un lugar donde la fragilidad no se esconde: se acompaña.
Cuidados paliativos, no eutanasia
El Pontífice vinculó la dignidad humana con la forma en que una sociedad trata la enfermedad. Pidió a los enfermos que ninguna ley les haga dudar de su dignidad y rechazó con firmeza la tentación de quitar la vida con el pretexto de una falsa compasión. Lo legal, recordó, no siempre es moral.
A sanitarios y voluntarios les agradeció su trabajo y les animó a seguir desarrollando los cuidados paliativos y la investigación, y a acompañar a cada enfermo con ternura: cuidar no es solo atender un cuerpo, sino a la persona entera.
Acompañar la vida en todas sus etapas
El mensaje del Papa conecta con el trabajo diario de las entidades de la red: acompañar la vida en todas sus etapas, desde el embarazo hasta la enfermedad y el final de la vida. Entidades como Metges Cristians de Catalunya y los servicios de Pastoral de la Salud trabajan cada día junto a enfermos, familias y profesionales sanitarios.
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Fuente: Catalunya Religió.